La hazaña de Nabil, con apenas 2 años y 7 meses

 

Todas las criaturas que arriban a este mundo, sea cual sea su estatus y salud, son admiradas por sus diabluras. Para el padre es el hijo más hermoso y para la madre, el tesoro venido de las alturas. Son estos infantes un tsunami de fantasías y caricias que invaden y regalan felicidad a la familia.

¿Quién es Nabil? Un niño por demás expresivo, pícaro, de apenas 2 años y 7 meses, que comparte las tardes en nuestro hogar y nos engrandece por su inocencia.

Mi nieto Nabil, hijo de Dennis y Andrea, se quiere conducir sin empleada. Efervescente, altivo e imparable a cada segundo, a la luz del día y de la noche; su sonrisa es angelical, fuerte de físico, acaricia con furor el esférico y sus carritos son los juguetes más apreciados. Es un chaval como todos los que vienen a esta galaxia.

¿Cuál es su hazaña? Ejercitándome con un trote, me acompañó dando catorce vueltas en el espacio físico de la casa; trotamos juntos hace un mes y cada vuelta comprende 160 metros, por lo que este alegre nene recorrió más de dos mil metros, con pausas y pulsaciones normales en una unidad de ejercicios aeróbicos.

Como preparador físico considero que Nabil construyó a su edad una memorable y relevante hazaña, emoción que me orientó a delinear esta columna.

Los bebés son emblemáticos

y en sus miradas muestran el amor y la sonrisa que deben durar las 24 horas. La paz la siembran los niños y los adultos

la debemos cosechar… (O)

 

Compartir artículo

 
 

Noticias Relacionadas

  • No hay noticias relacionadas
 

Sobre el autor

Denis Dau Karam