Cinco goles al mismo arquero

 

En el mundo del balompié hay mañanas, tardes y noches con resultados memorables que muchos hinchas festejan, mientras otros solo atinan a lamentarse. Y cuando en el desarrollo de esos partidos sus actores –los deportistas– demuestran ambición futbolera para triunfar y apuestan en los 90 minutos de juego a lo ofensivo, el espectáculo es premiado con un sonoro aplauso para los jugadores cuando se retiran al camerino.

Esa imagen futbolística la vimos a los tiempos en una cancha ecuatoriana, concretamente en el histórico estadio George Capwell, durante el partido por la Copa Sudamericana entre Emelec, de Guayaquil, y el Sao Paulo, de Brasil, al grado que hasta el instante es considerado por la prensa como uno de los mejores juegos del torneo.

La actuación del cuadro eléctrico, eliminado por diferencia de goles en los octavos de final, dio origen a que estudiosos del fútbol opinaran que no merecía tal salida. Así es el fútbol y así lo definió el reglamento, ahora la mirada del conjunto millonario está en el campeonato ecuatoriano.

En ambos lances destacó el jugador emelecista Miler Bolaños, quien en tan solo ocho días y en dos partidos electrizantes le encajó cinco goles al memorable ídolo Rogério Ceni, portero de inmensa trayectoria internacional.

La juventud de Miler sumada a si sigue ordenadamente las normas de un profesional, le ayudará para que dentro de una o dos temporadas esté en uno de los mejores equipos del mundo. Su impredecible reacción con el esférico deja atónita a cualquier defensa; posee una velocidad innata, desborda, elude y anota como un gigante del fútbol.

Siempre y cuando primen en él posturas educativas, buen trato con el aficionado, trabajo de obrero en las prácticas físicas, en mejorar la creatividad que necesita un delantero de élite dentro del terreno y con firmeza será un nuevo Alberto Spencer, un Álex Aguinaga, un Felipe Caicedo, un Antonio Valencia o un Enner Valencia. Tiene todo para ser un mariscal en cualquier cancha del mundo.

La ductilidad para adaptarse a sistemas y esquemas de juego es un punto fuerte para Miler y más aún su sagacidad con el balón lo encamina a ser figura en el fútbol internacional.

Su nombre, Miler Bolaños; su número, 23 en la espalda, es una apuesta a ser considerado el mejor futbolista ecuatoriano en el 2014.

 

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