¿Olvidar a los niños? Jamás

 

En el deporte ecuatoriano hay temas brillosos y espinosos para ser tratados por quienes por suerte, sabiduría o conocimiento tenemos un espacio, más aún, en un Diario en el que los miles de lectores confían por la certeza de sus letras atinadas a la verdad.

La introducción puede esgrimir protagonismo o disentimientos; si ambas visiones tienen propósitos verticales, nos damos la mano y qué interesante seguir con la columna.

Se está jugando un nuevo torneo denominado Mundialito de Clubes del país, donde en la arena futbolística compiten desde ayer hasta el próximo día lunes aguerridos y bien conformados equipos de diversas regiones de la geografía ecuatoriana desde la sub-7 hasta la sub-15.

Este certamen balompédico, en su segunda versión, ha agrupado a más de dos mil jugadores que buscan ser soñadores gracias a su talento.

Verlos en su accionar en las canchas es como recordar a Antonio Valencia, Carlos Hidalgo, Otilino Tenorio, Daniel Viteri, Máximo Banguera, Walter y Jaime Ayoví, Giancarlo Ramos, Raúl Noriega, Segundo Castillo, Christian Noboa, Carlos Gruezo, Frickson Erazo, Fernando Gaibor, Joao Plata, Joao Rojas, Iván Kaviedes, Jefferson Montero, Segundo Castillo, Jairo Campos, Enner Valencia y otros que se pusieron los zapatos y polines en las canchas del Interbarrial de Diario EL UNIVERSO.

Todos los mapas del mundo tienen sus trazados, esta columna hoy se encamina a distinguir el trabajo de los entrenadores en edades formativas, junto con los padres de familia y directivos, quienes asumen serias responsabilidades en sus deportistas infanto-juveniles, que en este campeonato están demostrando sus virtudes innatas y lo que han aprendido en las prácticas y en los partidos, van en busca de los puntos de oro.

Este Mundialito es una nueva corona para el fútbol ecuatoriano, deporte que va creciendo con un norte victorioso.

 

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