Entendemos sus lágrimas, profesor Rueda

 

Interpretamos que la profesión más noble y en ocasiones más difícil es la de ser técnico-entrenador de un club o selección.

Las reacciones de los hinchas, al ver que el desenvolvimiento de su conjunto o combinado no llena sus aspiraciones, llega incluso a afectarles por varios días en lo anímico y fisiológico. Hasta se han dado casos de infartos.

El fútbol erige pasiones infinitas, como la alegría desbordante; inmoviliza al mundo por su jerarquía y puede hasta llegar a crear ríos llenos de lágrimas.

El técnico de la Tri, profesor Reinaldo Rueda, un profesional de amplia cultura futbolística en el campo de la estrategia y por demás sencillo y positivo en su trabajo, nos enrumbó para ganar un cupo en la fase eliminatoria sudamericana y poder estar presente en la actual agonística de Brasil 2014.

Entendemos como pasajeras las irritaciones de los fanáticos, conducta muy común en el mundo del balompié. Lo desacertado está en ciertos analistas del fútbol que se nublan tras condenar el trabajo, las variantes tácticas, las sustituciones y la manera de jugar, empleando términos peyorativos tras darse resultados adversos.

Nuestros padres nos decían: “Si no conoce a una persona, no la califique”. “Si has visto su trabajo, califícalo de acuerdo a tu educación recibida”.

Qué felices nos sentimos los sudamericanos al tener a Colombia, Brasil, Uruguay, Argentina y Chile en los octavos de final, un inigualable récord.

El fútbol exhibido por Ecuador en este Mundial no alcanzó para lograr mejores resultados que nos hubiesen clasificado, en este tipo de competencias donde cada encuentro es de “vida o muerte”.

En resumen: dirigentes y jugadores han cumplido y a usted, profesor Rueda, gracias por su mesura y por dejar lecciones honestas al fútbol ecuatoriano. El camino de sus conocimientos tiene presente y futuro.

Hay que dejar escrito el liderazgo de Antonio Valencia, al orientar con su experiencia a esta selección de jóvenes, que en un 80% salieron del Interbarrial de Diario EL UNIVERSO. Sus consejos calaron en la conducta general de nuestros jugadores, como en mundiales anteriores lo hicieron Iván Hurtado y Álex Aguinaga.

Lágrimas también brotan de los cumplidores del fútbol…

 
 

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