¡El mejor gol…!

 

Hay anotadores en el mundo que además de brillar complacen a un país cuando uno de esos goles prende la euforia por la magnitud con la que fue definido en un sector del terreno de juego.

Demos unos nombres de los talentosos goleadores que han tenido participación en lides mundialistas y que se han convertido en ídolos, tales como Just Fontaine, Pelé, Leonel Sánchez, Garrincha, Romario, Vavá, Eusebio, Müller, Maradona, Cubillas, Lato, Kempes, Rossi, Lineker, Milla, Klose, Ronaldo, Batistuta y otros que el lector puede evocar. Esas anotaciones aún son recordadas y elevadas por la grandeza de su ejecución.

Entre estas figuras del esférico debemos ponderar a ese glorioso jugador que, sin haber llegado a una lid mundialista, está entre los mejores goleadores del fútbol universal y es precisamente nuestro compatriota Alberto Spencer, un genio innato para enviar el balón a las redes adversarias.

Un gol magistral ilumina el ánimo del equipo o selección y lo encamina a fortalecer el estado físico, a mejorar las marcas, avizorar sectores en los que el rival se desconcentra; aparecen las polifuncionalidades, al igual que la creatividad y, lógicamente, en la tribuna el aliento de los parciales es vibrante.

Ese gol magistral hasta el instante en el Mundial de Brasil lo ha convertido el atlético deportista holandés Robin van Persie, que con un poético ‘sombrerito’ puso a saltar a millones de hinchas que aún aferran en sus retinas el memorable gol que abrió el camino a una histórica victoria 5-1 ante los españoles.

¿Qué referentes técnicos enarboló ese golazo? La soltura de Van Persie para elevarse como un cohete, su certera ubicación para recibir el balón y dejar sin opción al arquero Iker Casillas. Un gimnasta olímpico y ganador de medallas de oro le queda corto por la maniobra que descifró el holandés.

¡Ese golazo hizo prender la locomotora y puso a trabajar el marcador electrónico en cinco ocasiones!

Hasta hoy, el mejor gol del Mundial…

 
 

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