¡Cuando un niño pide la bendición…!

 

Niño es una palabra de cuatro letras imborrables e infinitas, con las que denominamos a una criatura a la que recibimos en la tierra con afecto angelical.

Universalmente, mañana domingo se celebrará el Día del Niño y miles de instituciones, escuelas y padres les brindarán a los chiquitines momentos de esparcimiento, para que se diviertan con familiares y amigos.

Si una madre es el eje del nacimiento de un niño, esta criatura, cuando está en el vientre de su progenitora, conjuga movimientos motrices, armoniza dolores y es esperada con tremenda ansiedad, regocijo y parabienes en el seno familiar.

Hay millones de niños en el mundo que gozan de todas las comodidades, gracias a la buena situación económica de sus progenitores, en las áreas de estudio, alimentación y vestimenta. Enhorabuena.

También hay millones de niños que admiran el tremendo esfuerzo de sus padres para darles preparación educativa, que tengan una camisa o un pantalón que les dure buen tiempo y para llevarlos a una actividad lúdica para que disfruten de la naturaleza.

Hay otros millones de niños que andan en busca de limosnas, duermen en las aceras o en el piso frío de un portal; caminan descalzos, comen una vez al día, están alejados de las escuelas y las calles se convierten en consejeras; son invariables en sus conductas y huyen de la sociedad.

Hay millares de niños que laboran incansablemente en el día para dar a sus padres unas cuantas monedas, para equilibrar el sustento diario a media llave, una acción muy triste.

Jamás olvidaré que llegué al Ecuador a los tres años y teniendo cerca de nueve tuve que trajinar a diario en varios géneros para llevar a casa unos sucres. Hoy ese esfuerzo en mí tiene un alto valor ético y de formación como padre y amigo.

Hay ejemplares cifras de niños con mentalidad de genios, sin distingo de religión ni razas, como también hay criaturas quebrantadas de salud y dispersas, sin saber quiénes han sido sus tutores.

Estudio, paz física, mental y espiritual son los referentes que el mundo debe ofrecer a todos los niños del universo.

¿Cuál es el gesto más admirado de un niño por su madre? Es cuando le solicita su bendición para ir a la escuela; esa acción es sublime y rompe el corazón a cualquier ser.

Sin niños la vida no sería natural y con ellos la vida es relevante…

 
 

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