Asusta a todos

 

Mayormente asusta a los defensas y arqueros rivales, ronda todos los espacios que encuentra libres, salta con seguridad por su buen trabajo de flexibilidad y agilidad; de tremendo físico corporal propio de su nacimiento y de su buena alimentación, metafóricamente puede chocar con una roca y esta demuestra fisuras. Es explosivo con el esférico, su nombre: Roberto Ordoñes, poseedor de un divertido apodo la Tuca, defiende los colores de Delfín, conjunto manabita que marcha en posición estelar en el campeonato ecuatoriano.

Este letal delantero, que ha vestido a sus 31 años once camisetas distintas, suma elogios en cada encuentro ante sus rivales y es por demás merecido. Sus cuidadores están atentos y nerviosos porque es incansable en el terreno de juego, no tolera cuando le quitan un balón, su función es anotar, sumar puntos de oro para su elenco y que explote la hinchada que lo aplaude por su pundonor, garra, aptitud técnica y física que imprime en cada segundo de los partidos.

No le gusta perder, es valiente, vehemente y peleador, con gestos, palabras y físico; por lo impetuoso y por su mentalidad ganadora en estos instantes puede convertirse en una pieza gravitante para cualquier equipo de Sudamérica.

¿Debe ser llamado a la Selección? No hay dudas de ello y bien puede ser quien nos regale los puntos que hacen falta a Ecuador para ir a Rusia 2018; si el técnico Gustavo Quinteros no lo convoca, opinamos que tiene principio de invidencia.

Ordoñes presenta algo más y ha dejado sorprendidos a críticos y analistas del balompié cuando es entrevistado; es sereno, cauto y sabe ofrecer disculpas si ha cometido algún error, lo que muchos mortales no tienen eso como virtud, y tiene al Supremo Señor en sus respuestas.

Aún en su mente fabrica un sueño y un horizonte: llegar a la Selección… (O)

 

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Denis Dau Karam

 
 

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